El 65% de la comunicación se basa en el lenguaje no verbal. No es que sea un consuelo, muchas y desiguales líneas se han escrito sobre el hecho de que la comunicación no es gran cosa: demasiados saltos desde la idea aún caótica que nace en nuestra mente hasta lo que interpreta nuestro interlocutor. Por tanto tampoco nos soluciona mucho ese porcentaje. Pero es con lo que contamos. Al fin y al cabo nuestra carta de presentación la mayor de las veces han sido las palabras. Y ahora que sabemos que contamos también con otro lenguaje -y no me refiero a ese lenguaje lateral y subversivo del que ama, que definiera magistralmente Sabines-, antes pues de llenar este espacio con palabras, transmitamos virtualmente cómo nos acercamos a las mismas. Citando a Loriga: "con las palmas de las manos hacia arriba y los ojos bien abiertos".
"Las palmas hacia arriba es un gesto no amenazador que denota sinceridad, honestidad".
Así pues aquí nos presentamos de nuevo, Daratea y Sandmann, más Laura y Antonio que nunca, dejando de lado los fuegos de artificio, dejando los juguetes para tomar las herramientas, ahora que con la edad nuestras manos también cambiaron. Veamos qué sale de todo esto.
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